La Alcazaba de Badajoz



La Alcazaba de Badajoz, la más grande de Europa, debe sus orígenes a la propia fundación de la ciudad, en 875 d.c por parte del muladí Ibn-Marwan.


Badajoz es uno de los escasos y raros ejemplos de ciudad fundada ex-novo por los musulmanes, y debe dicha fundación a los diversos conflictos que mantenía el muladí con el Emir Mohamed I. Con el fin de mantenerlo controlado, el emir otorga a Marwan el permiso para establecerse en un pequeño cerro, llamado el de La Muela, a escasos metros del río Guadiana, y fundar una ciudad en la que este pudiera asentarse con sus huestes.

No contento con una, ni convencido de la seguridad que le pudiera dar en un futuro conflicto, Marwan funda dos ciudades, hermanas de padre, Badajoz y Marvao en el Alentejo Portugués, que se llevan dos años entre sí.

Aunque el primer recinto fortificado fue realizado con tapial y maderas, será en época taifal cuando Badajoz adquiera importancia como capital de reino (S. XI-XII), y por ello se reforzaran sus murallas, respetando las trazas y la planta original de Marwan. Podemos observar, a partir de este periodo, la presencia de mampostería y ladrillo, y ocasionalmente también se reutilizarán restos romanos en su construcción.


La alcazaba será de nuevo remodelada bajo la autoridad de los almohades, que refuerzan aún más sus muros ante el avance cristiano. Le añaden un doble muro o muralla defensiva, la barbacana, y añaden torres adosadas y puertas, una de ellas, la del Capitel, en recodo, ejemplo muy interesante y raro en la Europa Occidental de arquitectura militar defensiva.

Otro elemento que llama la atención de dicha alcazaba es la presencia de una torre albarrana, o torre adelantada, que se despegaba de la muralla, por su zona más vulnerable, conocida como Torre de Espantaperros. Pocos saben que es la hermana mayor de la conocida Torre del Oro sevillana.

Esta es más esbelta, no tan recia, de planta octogonal y se comunica con la muralla a través de un estrecho corredor, actuaba de torre vigía y actualmente se encuentra rematada por un campanil mudéjar.


Igualmente se sabe que dicho recinto poseía un ramal, que partiendo de la muralla, llegaba hasta la orilla del cercano río, protegiendo el acceso al agua en caso de asedio, aunque desafortunadamente no se conserva dicho ramal.


Actualmente, la alcazaba de Badajoz alberga el Museo Arqueológico Provincial, antiguo Palacio (donde se conservan interesantes restos), la facultad de Biblioteconomía y Comunicación Audiovisual de la Universidad de Extremadura y la Biblioteca General de Extremadura, antiguo hospital militar.


Merece la pena la visita, sin duda, a una de las alcazabas más antiguas de Europa Occidental.

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